EL REY REVELA SU IDENTIDAD

Capítulo XVI
El Rey Vikrama Revela Su Identidad
La mañana siguiente, la princesa quedó completamente asombrada al ver que el rey Vikrama había recuperado los miembros que había perdido siete años y medio atrás. Al notar su estupor, Vikrama le reveló su verdadera identidad y le relató toda su historia. Al escucharla, la princesa se llenó de alegría. Después, compartió lo sucedido con sus compañeras, quienes corrieron de inmediato a informar al rey y a la reina.
Mientras tanto, el rey Chandrasena se había levantado sobresaltado de su lecho después de haber tenido aquel vívido sueño. Corrió al palacio de su hija y allí vio al rey Vikrama, radiante y majestuoso como el mismo dios del amor, sentado ante él. Cuando Chandrasena le preguntó:

—¿Quién eres?
Vikramaditya respondió:
—Soy aquel ladrón que robó el collar del mercader.
Chandrasena dijo:
—Ya veo. Pero por orden mía te fueron cortados los pies y las manos, y ahora veo que los has recuperado. Te ruego que me expliques este misterio. Debes disipar mi confusión y aclarar todas mis dudas.
Entonces el rey Vikrama comenzó a hablar:
—Soy conocido como el heroico Vikramaditya y soy el rey de la ciudad de Ujjayini.
Acto seguido, relató al rey Chandrasena toda la historia de los siete años y medio de sufrimiento que había soportado. Al escucharla, Chandrasena cayó a sus pies suplicándole perdón por haber tratado tan cruelmente a un monarca tan ilustre.

Pero Vikramaditya le respondió:
—La única ofensa que se ha cometido aquí ha sido contra mi propio destino. La influencia de Saturno se apoderó de mi vida durante siete años y medio. Todo esto ocurrió porque yo lo insulté y, como consecuencia, tuve que atravesar esta condición tan penosa. ¿Qué responsabilidad tienes tú en ello? Simplemente actuaste como un instrumento para cumplir el destino que Saturno había dispuesto para mí.
Entonces el rey Chandrasena ofreció la mano de su hija en matrimonio a Vikramaditya y mandó llamar al mercader que lo había acusado de robar el collar.
Al recibir la convocatoria, el mercader llegó a la corte, se postró respetuosamente y preguntó:
—¿Cuál es vuestra orden, Majestad?
El rey Chandrasena le preguntó:
—¿Has recuperado tu collar?
El mercader respondió:
—¡Sí, gran rey! Un cisne de una pintura se lo había tragado y, más tarde, lo devolvió. Quedé completamente estupefacto al presenciar semejante acontecimiento.
Entonces Chandrasena dijo:
—¡Oh, mercader! Todo esto fue una ilusión creada por el señor Saturno. Bajo el influjo de esa ilusión acusaste injustamente de robo a este extranjero, quien además era tu invitado. Ahora ese mismo invitado se encuentra aquí. ¿Lo reconoces? Él es el valeroso rey Vikramaditya de Ujjayini, quien fue llevado a tan lamentable situación debido a la ira de Saturno.
Los ojos del mercader se abrieron de par en par al contemplar a Vikrama nuevamente completo y resplandeciente en el palacio. Inmediatamente cayó postrado a sus pies y, entre lágrimas, comenzó a suplicar misericordia por haberlo acusado falsamente de robo. Rogó que se le impusiera cualquier castigo que se considerara apropiado por su falta.

Pero el rey Vikramaditya le dijo:
—¡Oh, mercader! Esto no ha sido culpa tuya. El señor Saturno, que estaba disgustado conmigo, fue el causante de todos estos acontecimientos.
Al escuchar estas palabras, el mercader ofreció a Vikramaditya la mano de su propia hija en matrimonio, junto con una inmensa cantidad de monedas de oro como dote.
Después de esto, el rey mandó llamar al comerciante de aceite. Este llegó apresuradamente a la corte y, con las manos juntas en señal de respeto, preguntó:
—¡Oh, rey! ¿Cuál es vuestra orden?
El rey Chandrasena le preguntó:
—¿Reconoces a la persona que está sentada aquí?
En aquel momento, el cuerpo de Vikramaditya brillaba con el resplandor del Sol. Su magnificencia era tan extraordinaria que el comerciante de aceite no pudo reconocerlo de inmediato.
Entonces el rey dijo:
—Este es el hombre que conducía los bueyes en tu prensa de aceite. ¿Lo reconoces ahora?
El comerciante respondió:
—Su rostro me resulta muy familiar, pero ¿cómo podría estar completamente seguro?
Entonces Chandrasena le relató toda la historia y concluyó diciendo:
—Este es el heroico Vikramaditya. En reconocimiento a la hospitalidad que le brindaste cuando atravesaba su desgracia, te recompensaré otorgándote una villa para ti y para tus descendientes.
Al oír estas palabras, el comerciante de aceite quedó profundamente complacido.
- Ramanuja Das
- on May, 30, 2026
- LA GRANDEZA DE SATURNO
